18.4.06

Olvido y tu nombre

Fue en un mundo olvidado donde encontré tu nombre
y tuve que soñar para llegar
olvidándome de todo lo demás
olvidando lo que esconde
mi mundo
mi amar.
Fue un consuelo tu rostro despojado de miedos
me pude desahogar
mis mejillas por fin sonríen ya
desterrando el pasado
mis cielos
un nunca más.
Y pude verte así
en mi pecho sonriente
deshojando el tiempo
matando al viento
llorando caricias
ayudándome a llegar.
Y pude hundirme tan solo
confiándome a tu piel
soltando tu rocío
entre mis manos
en un -en vano-
ayudándome a llorar.

14.4.06

Sombras y cenizas

Y si, cambió de golpe
sombrío como el torpe que apagó el reloj
se puso todo triste alrededor
y me marché en silencio
escuchando el abanico de palabras que mañana dirías
y yo esperando acá ese algo
que me de razón quizás
de no largarlo todo cuanto más
que vida es vida en cuanto se
de que vida he de vivir y estoy
de que en vida estás, acá y no yo.
Y ahora hablo un poco con vos
decálogo de sombras y cenizas
con el fuego que consume las heridas
y todo se entromete entre salinas
a poco de subir del todo
para volver a ser
y descarrilar sobre tu cuerpo
y dejar plantado ese rencor
para poder reir
para poder ser yo.

19.3.06

Pensar qué pasó

Y con esto no quiero pensar que es verdad
no quiero dejar de pensar ¿qué pasó?
y no es en vano que cuento tu cuento otra vez
si despierto amarrado a tu cuerpo
y desnuda me sonreís en calma
y susurrándome al oído dejás crecer al viento
dejándome perdido sobre la cama
con tus iniciales tatuadas en el alma
y tu aroma estancado en mi corazón.
Y con esto no quiero pensar que es verdad
no quiero dejar de pensar ¿qué pasó?

18.3.06

Alzheimer para la memoria

Dudando entre el ocaso y el pasado
camina despertando humanidad entre los brazos
abierto a la codicia de las sombras
inerte ante su leve padecer.
Buscando la caricia emancipada
vuela desgastada por auroras temerosas
como roca contra el agua asoma
dulce, siempre, para ser.
Y paso por las cosas de pasada
mirando el cielorraso entre las nubes...
Alzheimer para la memoria
jarabe como miel
placebo presuroso en la discordia
un poco de cimiento entre mis pies.




--- Alzheimer para la memoria, limosna para el hoy también,
la calma que sobrepasa la euforia, silencio, cuando no puede ser ---

14.1.06

La última sombra sobre la arena

Descalza sobre la húmeda arena y contemplando el vaivén de las horas
cansada ya de la derrota y del no encuentro
hundió su anhelo junto a sus dedos
descartando que el dolor no es pasajero en estos tiempos
y con la fría pena de no volver a ver
el tiempo aquél en que el delirio era sonrisa en los pulmones
y que el desvelo era una causa justa en su parecer.
Decidida a desterrarse para siempre de si misma
con la certeza de que el camino se torna gris sobre las olas a su frente
y certeceando no haber nacido en sus pies inertes bajo ese cielo
tomó aire entre sus puños
como besos de aguacero
y echó a correr hacia el jamás
sin ver por última vez
que no podía ver a sus espaldas
al silencioso que bajo lágrimas
la vio partir, ya para siempre
sin debatir el mutuo amar.

Como el viento

Un murmullo seco duerme lento en mi mirada
acorralando el porvenir en un suspiro
desganado, entristecido
esperando el momento en que la palabra
que desprende mi deseo
que acobarda a la razón
desprenda su peso solitario
y al compás del tiempo
me largue a llover.
De a poco el sol florece
en mi pecho ya se escucha la canción
que te nombra en estribillos
que me cuenta que los días mueren lento
aunque tu piel es mi universo
cuando el silencio tiene voz propia
el aire cae en cuentagotas
y de Ivana se viste el viento
y me empapa en lo oscuro
resguardando mis besos
abrazando mis latidos
cada día un poco mas loco.

29.12.05

Deducción

Mas ojos sufriría la angostura
y mas piel, desazón.
Sin desangre no habría herida
y sin lápida canción.
Dos alas en la espalda
cansarían la columna
y tus manos con espinas
a mi corazón.
Sin ocaso, penumbra
como la sal sin tu boca
y mas luz te perdería
ciego a oscuras
ablandando el ser de hoy.
Si deduzco tu sonrisa
me acorralo en una duda
y me encuentro solitario
decidiendo entre tus dedos
y tu forma de mirar.
La respuesta llega desnuda
bajo tu ropa
sobre mi piel
a la hora de callar

Hay veces

hay veces, quizás, en que el silencio calla mas que mis palabras.
Hay momentos, dicen, en que las sombras me iluminan el alma.
Hay soles, cuentan, que el cielo pasó por alto, dejándolos dormir.
Y hay tiempos, creo, en que el sol se torna sombra,
cuando el silencio calla, y mi tiempo me oscurece el alma,
vislumbrando el cielo, dejándome dormir.

Cuadro por cuadro

Y te veo, así
cuadro por cuadro
mientras miro dentro
mientras sueño lejos
allá, adonde estoy acá
ahora, tal vez
quizás.
Y me veo, así
tan tonto
desganado
salvo del agua
del calor
y de vos

Si tú no estás aquí

Huelen mis manos vacío
cuando el aire se torna denso
y el calor en mi pecho eterno
si tú no estás aquí
se vuelve pobre
se vuelve a verte
en el silencio y la distancia
en la sombra en taquicardia
en mi piel hiriente
en tus ojos doloridos
en tu reflejo en alto
emanando un verso
recibiendo el calor

Duele

Duele
la inestabilidad del tiempo y de mis palabras
y duele el canto seco de mi garganta
cuando el silencio nos abraza sin distancia
En el vacío inerte de mi calma
en que la impaciencia puede más
y la ceguera se convierte en espejismo
donde la terquedad se apodera de mi piel
y la textura de mis manos duele
y si que dueley sin querer

Ivana II

Si de hablar de tiempo hablara
de contarlo empezaría a suponer
por el brillo de tus ojos cada noche
más tu lengua recorriéndome la piel
con el paso de las horas cada día
con las risas entre sombras escondidas
burlando al silencio
soñando despierto
en cada abrazo
volviendo a renacer.
Si de nombrarte por nombrar nombrara
el frio de tus manos en mi espalda
despeinando desperfectos por mañana
con tu tono tan de nadie y no es por nada
que tus piernas pertenecen a mis manos
más que nada por su afán de recordar
que el espacio es poco
que el calor lo es todo
si me acuesto recostado
a tu piel y a tu merced

Con la sangre ensangrentada

Porque dicen que es verdad
que la noche con tu boca miente
porque es poco el paladar
si la lengua es de serpiente
y envenena la mirada
con sinruido así esparcido
cortando el aire
desgastando la sed.
Porque se que tiembla la razón
cuando la fe no habla de quererte
porque el viento grita hondo
y me obliga a desprenderte
y acobarda mi pisada
con tu sangre ensangrentada
dibujando el antes
maquillando un después

Eterno

En silencio callé dos veces
y desperté despierto
de un sueño eterno
acompañado por la sombra del pasado
y el futuro entrelazándome los pies.
Quizás todo pasó ya
aunque dudes de las horas
aunque pierdas más el tiempo
que caer despierto es cierto
y si duele es de dolor
y si escapas no sos vos

Llorar descanso

Llorar por matar
el llanto desigual que me corroe el alma
el nudo en mi garganta que no aguanta
la presión del tiempo
el silencio de lo incierto
el anhelo de dormir despierto.
Y descansar
mirando el techo sin aliento
abrazado a sus piernas como estacas
suspirando en el oído una plegaria
socavando el descontento
renunciando al puesto de nacer
sobre una piedra impersistente
sobre la ruina de los díassobre la apuesta que fui ayer

Cansancio

Las horas pesan sobre mis hombros cansados
los ojos palpitan sin ver mas allá
ha sido el precambio el sudor en la nada
ha sido el cansancio la mano a matar.
Despacio, sin temores pero con pausas
me precipito a lo evidente en madrugada
lejos de pensar de más
cerca de aquí, lejos de acá.
Y duermo, despierto, mareado al fin
desordenado por dentro
abarajando el tiempo
con los dedos en el pecho
con los pies bien en el techo
con las ganas de llorar

Ivana I

Aprendiendo a cada paso
de tu mano por el tiempo
sin pensarlo siquiera
de la nada brotaste a mi lado
cosechando un fuiseremos
y un sueño en pies descalzos.
Los días pasan sin nombre
las horas no cuentan
la luz son tus ojos
y el silencio nos observa
cuando estás entre mis manos.
Ahora acá me veo
de rodillas en tu asombro
floreciendo entre cenizas
desterrando un te quiero

1.11.05

He de irme

Fue un momento mágico
ahora cada instante corre sobre mi
fue muy largo el tiempo
el tiempo en que fui feliz.
Ahora los recuerdos son aromas y me aferro
ahora el mas acá está lejos
hacia donde voy estuvo siempre tu reflejo
donde siempre contamos sueños
donde siempre creí el amor.
Pero ahora debo irme
el tren parte sin mi
y no hay salida mas que la huida
hoy me toca la estampida de la vida
voy a verte cada noche
voy a hablarte en cada sueño
aunque deshecho en el aire
aunque el retrato en la pared.
Voy a irme en mi silencio
sin darte ese último beso
voy a irme
hoy me toca morir.

17.10.05

Ojos gastados

No
no es cansancio
son pupilas sin tiempo
desgastando las horas
recordando tu cara en mis manos
pero no te preocupes
son tus manos las que tocan
son tus ojos los que sienten
y es el aire el que observa
desde cada rincón
como pasa el tiempo
al costado de tus labios
contorneando la cintura sin temores
acompañándome el silencio
recortándote el sol.

16.10.05

Transportación

En la distancia se divisa tu contorno
allá, recostado
en la oscura infinidad del tiempo
oculta tras el paso de las horas
con el llanto recorriendo tus mejillas
con mis manos recorriéndote en mi mente.
Muere o duerme el cansancio
al mirar las hojas que te estampan
en retazos de incoloro palpitar.
Ahora soy nadie, dicen
renombrando la olvidada soledad
que se mete en mi ventana
mientras cae el rocío sobre mi cara
envolviendo mi sonrisa con tu rostro
humedeciendo mis dedos
con la miel de tu cuerpo
y saboreando el sueño
que me espera en mi cama
donde te voy a encontrar.

13.10.05

Testimonio II

Al aparecer su voz del otro lado, cerró un susurro de golpe, manteniendo el aire, manteniéndose en pie. Despertó de golpe de un sueño, descubriendo el temblor de sus manos, agarrando fuerte su piel. Del otro lado el susurro era hermoso, pronunciando su nombre nombraba caricias, suaves como el aire, dulces como su voz.
Recostado ya en silencio, pensó en el tiempo y el volver, donde todo pasa cada tanto, donde todo fue y será cantando por demás. Caminó en su cama hasta el techo, tratando de alcanzar el sueño, que escapaba entre las fotos en su mente, que temblando en 3 colores lo hacían llorar. Una sonrisa se notaba en su oscuridad, sombría como sus cejas, alegre como su boca cuando está con ella.
Al amanecer las luces eran días y los pájaros Mesías del que dirán, y las nubes contorneaban un fuiseremos repetido, que dejaba ver un poco de sentido, entre las ramas del cansancio y las gotas de sudor. Alguien gritó a lo lejos su nombre, como quien intenta despertar la calma. Sus ojos se llenaron de lágrimas, y su pecho comenzó a llorar, sin saber por qué.
De repente todo el anhelo aulló un silencio, y despertó entero en su abrazo, saboreando la posible tempestad, suspirando entre bostezos el pecado de amar.

9.10.05

Decálogo inconcluso

Cartílagos desiertos que sangran caricias
se tornan en verde a la hora del mar
donde tu piel se hace carne en mis manos
donde tu cielo se hace ola en mi amar.
Decálogo inconcluso de mi ser
se esconde en mi bolsillo izquierdo
refugiando un recuerdo pasajero
de las tempestades nocturnas
del sujeto renacer.
Paraísos insoportables
acomodan su cuerpo en mi arena
donde dejé la mirada perdida
donde busqué la primera impresión
cuando desperté de mi vida dormida
y me enterré en el cajón azul
que con el trajín del día
se tornó miseria
para darme de comer.

De repente

Días pasaron sin luz.
Las velas desplegadas en el aire
surcaban mares nocturnos
remando consigo el sueño
soñando con poder llegar.
De a poco se acercó un oleaje
con tu boca marinera
conduciendo el tiempo al viento
bailando entre tormentos
sin dejar de caminar.
Todo el mundo sorprendió un silencio
y se cayó de golpe el telón
las ventanas susurraban miedos
y dos visitas inesperadas
posadas en el balcón
nos cantaron sonrojadas
la canción que hoy canto yo.

25.8.05

Cambio de planes

Odio los cambios de planes de último momento
la desestabilización emocional
el no mirarme que te describe
el no saberme que te acompaña
el olor a humo que queda en la mezcla
de desvelo y alcohol
de oscuridad y tormento sonoro
y la sequedad al despertar.
Odio el hacerse viejo o sus costumbres
la intolerancia que me describe
el silencio que te otorgo cuando no debo
y el tantas gotas de hablar de mas.
Como cansa este cansancio de cansarme
cuando el tiempo me demora en una ausencia
que no busco aunque lo quiero
que no encuentro y que no puedo
y esta huida a toda costa
del contrapunto meritorio y mentiroso
que decae desde el cielo
al cerrar los ojos
y ver mas allá de las paredes
que la vida te arrebata los sentidos
y te hace correr.
A veces creo que todo va bien
hasta que ese instante de inconstancia
que me ataca de repente
con los ojos tapados y oscuros
me demuestra que lo bueno es a veces
en ese tiempo
en que lo quiero ver.

Deseos

Con el paso de los años vamos dejando de creer en esas cosas “ilusorias” que llenan -un poquito- de fantasía y entusiasmo nuestros días. Esos señores gordos y con barba no son mas que viejos canosos que estorban el camino con su paso lento. Las estrellas fugaces se convierten en un estudio interesante de los astros y del cosmos, pero no por eso algo maravilloso. Y el fuego de los cumpleaños, una molesta costumbre que hay que cumplir, soplar con cara de tonto unas velitas sobre una torta, seguido de la infaltable pregunta ¿pediste los 3 deseos??. El enorme arcón donde resguardábamos nuestras municiones para hacer sapitos, se ve transformado en una bolsa de comercio en banca rota, que nos pellizca el estómago, y ni hablar de la cabeza. Transportarse sobre 2 ruedas con pedales se tornó en una molestia, no en una intrépida aventura. Las chicharras son unos bichos insoportables, los altos yuyales una mugre, un charco de barro un obstáculo y la siesta la hora de dormir. Las latas no se coleccionan, mas que en un basural. Los dibujitos son víctimas del zapping. Los edificios tienen ascensores, no ramas. Y los monstruos nocturnos pierden su empleo, sin hablar de su cómodo lugar bajo la cama.
Ahora bien... Hoy me di cuenta que no todo se pierde –por suerte- aunque tampoco se muy bien por cuanto. Un bichito diminuto se apareció junto a mi mano, y entre cálculos de horarios, y de cuentas por saldar, me bajó del cielo un silencio interno, sólo un par de segundos para pensar en qué deseo, sin perder los nervios por el paso del tiempo –que no sabe de relojes- antes de que decida volar hacia otro punto. Mientras despacito, lo depositaba sobre el suelo, me vino a la cabeza una fecha de nacimiento, un par de responsabilidades y la estúpida incomodidad de que nadie se haya dado cuenta.
No sé que tendrá de raro una vaquita de San Antonio, pero espero cruzarme una a diario, y aprender de alguna forma, a descubrir de a poco, la forma silenciosa en que me cuente, si mis 3 secretos, se harán realidad.

.Tenue.

De repente se acordó todo lo que había pasado. Miró a su alrededor, y el vació lo inundó todo, oscureciendo el afuera y apagando el adentro. Las puertas abiertas daban a la nada, esa en la que muere cada día su pasado. Caminó cabizbajo hacia la sala, mordiéndose los labios, creyendo que el aire le cortaba la garganta.
Atardecer, anunciaba el reloj en su muñeca. Pero el viento le traía la noticia de que la guerra comenzaba fuera, donde el humo de los autos postergaba la inocencia para la juventud de años después. Los pulmones abarrotados de temores se vaciaron con un golpe, que la conciencia lanzó alarmada al ver sus ojos, sin su gris. Cayó de rodillas sobre el techo, y las lágrimas comenzaron a recorrer su rostro, subiendo lentamente, hasta colarse por entre sus pupilas, borrando su visión, cegando sus latidos, temiendo lo peor.
Al parecer eran flores. Haciendo círculos con la yema de los dedos, hasta se hubiera arriesgado a decir que eran margaritas. Azules. Pero su cabeza reposaba sobre una piedra. Se incorporó despacio, y vio que no estaba equivocado. El prado llegaba hasta el horizonte, de rojo fuego. A un costado descubrió un bosque, oscuro, lleno de secretos. Tranquilo, tomó aire para gritar, pero los cuervos anticiparon su intención y escaparon de los árboles, hacia el sol. Los ojos le pesaron de golpe y todo comenzó a girar.
El café estaba caliente, pero el vapor le daba fuerzas. Las vigas del techo lo asustaron, su reluciente brillo daba miedo. En la bandeja sobre sus piernas no había azúcar. Ni cuchara. Ni nada para comer. Sólo café. El estómago le hacía ruido, y las manos no soltaban la taza, aunque los dedos ardían. Todo era muy confuso. Una sombra, borrosa, apareció por la puerta. ¿Quien sos? Atinó a preguntar, pero sus labios estaban sellados, y su lengua seca. La sombra brilló haciéndolo cerrar los ojos. Cuando el blanco comenzó a desaparecer, todo había cambiado. El techo ahora era blanco, las ventanas estaban abiertas, y las cortinas se movían con la brisa. Sus manos estaban vacías, y de su boca nació un bostezo. El reloj sonaba en silencio. Las pestañas tomaban volumen, mientras se incorporaba sin fuerza. La puerta se abrió con el viento, crujiendo suavemente, y del otro lado pudo ver un cuadro, una mujer llorando rodeada de flores, en un atardecer gris. De repente se acordó todo lo que había pasado. Miró a su alrededor, y el vació lo inundó todo, oscureciendo el afuera y apagando el adentro.

Tu nombre y el frío

Un descuido clavó tu aroma en el aire.
Caricias y pestañas zumbaron a mi lado
y mi muñeca quebró un llanto
al mirarte sin querer.
Cuando recuerdo los anoches
en mañanas rutinarias
la cordura pierde peso e incomoda
la agonía pende de un hilo
que sale de tu voz
como un río de palabras
encaminando mi plegaria
soslayando mi conciencia
inundando mi padecer.
Me siento bien, dirás
te eché de menos, diré
las sombras apagarán su encanto
y las velas tendrán frío
mi rostro tendrá tus ojos
y tu nombre morirá conmigo.

Huida sin tiempo

Encanto divino
huida sin tiempo
te encuentro en mis manos
dibujada en colores
y el mar derrama arena
sobre mis pies
y el aire me quema la piel
mientras la sal me da de beber
amargando al sol
que destiñe tu rostro
y oculta momentos
sosteniendo plegarias
en el estanque a tu lado
convertido en cenizas
al caer la luna
la noche ahogada
en que me quité las espinas
del pasado cercano
y miré hacia el mañana
donde estaban tus ojos
y me perdí en el tiempo
me tatué el silencio
y comencé a correr.

2.8.05

Mi suerte

Necesito un número de suerte
que se escriba como tu nombre
y un trébol de cuatro hojas
que tenga tu sonrisa
para calmar los silencios
borrar el cansancio
y encontrar la calma a esta ironía
dormitando el anhelo impuro
que hoy
me muerde los pies.
Necesito hallarte al pie del arcoiris
y un conejo con cola
que me mire con tus ojos.
Quiero la suerte de tenerte
y olvidarme esta inconciencia
y perderme en las estrellas
que brillan en tu cuerpo
que duermen mis sentidos
que me hacen respirar.
Necesito
que seas mi suerte.

17.7.05

Atmósfera vacío

Atmósfera cerrada
tres pies abruman la neblina
como un trueno
tu caricia se hace inmune
y mi piel caricia
y el silencio piel.
Esperé mucho tiempo tu caída
en cuenta
en un salto al vacío.
Temblor
ante mis ojos
complejo padecer
exigente como la vida
superficial como el contexto
que me mira sin querer.
Invierno en mi cama
y sonrisa en el cielo
color a desdén
oferta en tus manos
me convierto en ceniza
como el tiempo
en que te tocó
sin tiempo
ser.

8.7.05

Monólogo incoherente -8/7/5-

En momentos como este me pregunto que debo hacer. No tengo ganas de silenciarme, aunque el silencio me posea inmundamente. Ese Nosequé marea en mi cabeza, no lo quiero molestar aunque se que ahí no debiera quedarse. Lejos, muy lejos. Más silencio. No se por que leo lo que leo, por que no olvido lo que olvidé. ¿Y si quiero llorar? Si, quiero. Pero no sale. Excusas no me faltan, aunque sólo son excusas, un poco rebuscadas, tal vez por eso será. Quien sabe, quizás me escribas esta noche, diciéndome un no se que cosa, así como de casualidad, y me das a conocer tus dudas, y yo te cuento mis consuelos, y me devuelves tu sonrisa, y yo te entrego el porvenir. Pero son sólo delirios, que me atrapan a estas horas, o en los viajes costumbrosos, a la rutina cansada, al pesar de la monotonía.
Mirá, las ganas no me faltan, un día agarro, y sin mas, me tropiezo con tu boca, y mirándote a los ojos te digo que te quiero, y secuestro tus caricias y me abrazo a tu corazón, fuerte, fuerte, con sentido de incordura, y cuando preguntes si estoy loco, mi respuesta será correcta, y en un tono formal, te responderé, disculpame, tal vez te confundí, con alguien que alguna vez soñé.
(mi sombra al alejarse denotará tristeza, no te aflijas, el sin-nombre de tu brillo me retiene impaciente hace unos siglos en esta costumbre, y acostumbrándome de a poco, me desarmo como la sombra, y te olvidás de mi rostro, y me convierto simplemente, en el loco aquél)

7.7.05

Poco, mas que nada

No voy a morir sin miedo al tiempo
no voy a huir
no voy a morir
no.
Descalzarás el viento ante mis manos
con dos acordes de corbata
llueve una calma en mil palabras
das la pauta malgastada
sos caricia seca
sos mucho más que nada.

Y viviré
junto a tu foto en mi garganta
y cantaré
que soy la brisa que me embriaga
y dejarás
de ser canción para plasmarte en mi ventana.

Voy a perder sin miedo las palabras
en temblores cual montaña
hay una carta en mi mirada
una sonrisa malgastada
soy un nudo en mis pestañas
soy tan poco
y no sos nada.
La armonía triste del invierno
la certeza franca del camino
la agonía de mi boca
la multitud de tu sombra
los ojos que te siguenel perdón en mi cascada.

Viviré
junto a tu foto en mi garganta
cantaré
que soy la brisa que me embriaga
y dejarás
de ser canción para plasmarte en mi ventana.

15.6.05

Y no es, quizás, nada

Hoy mas que nunca
el cuerpo falla
delator sin causa
y las piernas se acobardan
no hay forma de huir
ni de estar firme
ya lo verías en mis ojos
y no es miedo.
No.
El tiempo pasa y el silencio
que me quema el alma
me transpira el sentido
así como por las mañanas
sentado en mi destino
cuando veo
luz que avanza
sin mirarme
para nada
y no es delirio.
No.
Desaparece el mundo
salvo un tiempo
y una mirada perdida
que sangra aliento
y aire perfumado
de caricias pendientes
a mi lado
y no en tu mundo
y no es mentira.
No.
Aunque no lo creas
ahora mismo
pasan siglos
mil palabras calladas
y un solo sentimiento
mientras me quiebro
herido anhelo
tal vez soy menos
y tiemblo
y no de frío...
de pensar que sos vos.

12.6.05

El frío tras la sombra

El living es el polo
y tus ojos queman como el hielo
mi lengua se derrite
mientras la voz se me escarcha
y empiezo a temblar.
Cansado del candado en mis pies
perdido en mi
dormido en mi
el sol se oculta
a mi sombra
a mi respirar.
Al final
nada cambió desde recién
sólo el nombre de la nada
que me calma
sin saber...
por qué.

9.6.05

Dos miradas separadas

Dos miradas se separan del camino
una hacia el futuro
otra hacia el mas allá.
Realidad conciente que marea
más de una puerta
un corazón que no deja de latir
un silencio agrietado
los murmullos de un recuerdo
dos milenios.
Ahora queda el veremos
y el suspiro de un impulso
toco tu mano en la oscuridad
algo me dice que me buscas
algo me dice que no estás.
Yo no creo en el destino
sin mi apuesta en el olvido
y dos paredes se desangran
soy letargo
soy verdad.
No veo mas allá de lo que dejas
y hasta un poco mas acá
quisiera tener magia y esa fuerza
ser del airey tener ojos de cristal.

Ayer

Ayer
fue mañana
cuando miré por la ventana
y vi que ya no estabas
que una rosa temblaba bajo el sol
y que al empañarse el aire
aparecía yo.
Ayer
volvió una medianoche
al amanecer
y al sentir tus ojos
tocándome.
Ayer
dormí otro poco
junto a tu semblante
bajo tu fantasma
y soñé otra vez
que me cambiabas
y me dejabas encontrarte.
Ayer
fui siempre
y hoy
seré mañana.

4.6.05

Falta poco

Hoy hay cambio en tu mirada
hoy temblores me rescatan
del cansancio
del yo.
Creo que falta poco para que amanezcas
en mi
como en el aire
o en tu sonrisa.
El día de la nada tiembla
el brillo está mas cerca
una palabra me separa del final
sos enigma
soy las dudas
sos quizás.

30.5.05

Mandato

Cuando leas el tiempo
pasará una vida
un instante de felicidad
un crepúsculo
una caricia
un invierno.
Cuando te abra el suelo sus alas
volarás descalza
soñarás despierta
leerás el tiempo
dormirás cansada
y de nuevo a renacer.
Cuando brillen tus ojos sequías
beberás de mi alma
florecerán tus manos
descubrirás las alas del suelo
te sentarás a esperar la vida
y al costado del camino
te verás sonriente
abrazando una sombra
de lo que fuiste ayer.

28.5.05

Aprendiendo el final

El viento norte se ocupaba de que los árboles guardaran su silencio para después. Las flores del jardín aprendían maravilladas lo fácil que es bailar. El cielo se vestía de uniforme, listo para emprender su marcha ancestral. Yo me desplomaba en el suelo, entre telarañas, y comenzaba a llorar. La tierra anunciaba un llanto, con su olor a humedad. El aire reía en silencio, como cuando no se debe ni respirar. El brillo de dos colores flotando sobre mi cabeza me sacó de mi mundo. De un salto me levanté y comencé a flotar a su lado, para ver que mas. Y en el aire una oruga sonreía, porque llegó el día de su muerte, el día en que aprendió a volar. Y en un aleteo caí rendido desde esa altura, y mi cuerpo quedó inerte sobre el suelo, y yo desde lo alto me sentí tan libre, y comprendí enseguida, que aprendí a volar.

Serpenteando dudas

Si todo empieza
por hablar
de pies con calma
aguaceros de sequía
y todo toma un ritmo limpio
como el espacio
blanco renegrido
serpenteando dudas...
¿Cómo soy
de todas formas
ensombreciendo el cielo
con un agudo de fondo
y yo?

23.5.05

quien sabe...

Como quisiera saber que aún puedo ser yo
algo me duele en el pecho
y no quiero que seas vos...
no quiero que seas vos.
Quizás aún no se bien lo que quiero
y sólo pretendo pretender
pero algo me late en los ojos
y no me deja ver...
Me agobio en silencio
[costumbre]
y me muerdo los labios
y pienso en gritarte un suspiro
un abrazo en exceso
como si fuera el ùltimo…
Quién sabe
quizás se acaba el mundo.
Por eso no te aflijas si me marcho
no voy solo
vas conmigo
junto con el mundo que se hunde
y sumergidos en las sombras
te beso la frente
y sólo flota un dolor en la superficie
lejos de mí ahora
y en mi pecho duerme una aurora
en la que incuba un despertar.

15.5.05

No veo por qué no...

No veo por qué no
si todo va y viene
y yo estoy volviendo
no se de donde
pero de vuelta.
No veo por qué no
si las manos me queman
como los ojos
y la sangre fluye
y la piel también.
Todo da vueltas
se me marea el sentido
maldigo el hoy
con una sonrisa
y con una flor.
Digamos que no soy yo
que quien se pinta es mi sombra
se descose de la pared
y desde el techo
se sienta a ver.
El horizonte grita rojo
mis pies frío
tus pupilas juegan conmigo
yo no te miento
las pestañas se queman
y es mi castigo.

14.5.05

Como si nada

De repente se murió
las fotos se quemaron con el hielo
y las cenizas destilaron la pared.
Toda la calma explotó
y sumergió la cara en mi pecho
la sonrisa se encarnó en mi piel
y el reloj paró su latir.
Ahora la espera sólo espera
a que yo vuelva a ella
a que tu nombre salga en la mañana
o se apodere de mi cama
pero hoy se siente malherida
porque sabe sin querer
[alguien le contó por ahí]
que el anhelo se esfumó.

11.5.05

Imagina

Imagina que el mundo acabó ayer
que te despiertas desnuda ante el horror
que nada es lo que era
o que la nada es hoy.
Imagina que la risa es un enigma
y el corazón un adorno en la pared
que las palabras son mentiras
y que tus ojos tienen sed.
Imagínate ahí parada
sola ante la hoguera
sin un abrazo mas que la desolación
sin nadie que te hable
y sin un solo color.
Ahora piensa en todo esto
en la cara que te mira
en el tiempo del reloj
en la cama que te abriga
en lo que el viento quizás si se llevó.
Mira y dime lo que ves
duerme y sueña lo que fue
habla en vano con el cielo
ven y dime...
¿que ves?

Tormenta

Hace algunos días llovía
por la ventana caían tiempos
y por las paredes goteras de vos.
Entre las nubes se escondía mi mirada
los pájaros nadaban tristes
y tu corazón no paraba de cantar.
La brisa padecía de insomnio
el claro moría de envidia
y el cielo reía sin cesar.
Hoy el sol no existe
me alumbra una agonía
que se escurre en el viento
que me lava la frente.
Ayer duerme en silencio
mañana calla su lamento
el cuerpo se perfuma con complejos
mi lengua se encarna en aurora
y yo me transformo en agua
y echo a correr.

7.5.05

A veces

A veces la realidad no es como parece
y se maquilla de colores la tristeza
y se tiñe de ilusiones mi pesar
y me dibujo en la frente una sonrisa
que brilla sin soltura
que me muerde el paladar.
A veces parece que no importara
pero me siento a esperarte en algún lado
y quizás pasas caminando y yo te veo
aunque me calle y no te cuente
todas las horas que te dedico a diario
y todos los sueños que te pisan la sombra
y el ladrido que te grito en mi silencio
y el contrato que firmé con el dolor.
A veces te plantas en el horizonte
y me ruegas que te alcance
mientras las flores se destiñen
y se opaca su fragancia
y yo te busco
y te sigo
y el horizonte se hace cada vez mas largo
y me cae en la nuca la noche
y me obliga a volverte a dormir.

5.5.05

El suspiro que me toca

Antiguo como la lágrima en tu rostro
me convierto en nada
para asomarme con cautela en tu todo
para serte lo que sos al aire
para verte enrojeciendo mi piel.
Tu beso se dilata en una gota
que me espera en tu mano
sosteniendo el tiempo entre los dedos
adornando tu figura con piropos del viento
que te trae una hoja
del árbol de mi semilla
que se hace raíz en tu corazón
porque nada se pierde a mi lado
aunque todo pasa de largo.
Ven a ver lo bien que se ve todo
tras el vidrio empañado por nosotros
con las ganas de soltarme en tu cuerpo
convertirme en piel
o en suspiro
y abrazar la sangre que me brota desde el pecho
y el oxigeno que encarna tus heridas
y encontrarte a toda costa
en la vida que nos toca
en el destino que planeé.

Todo fluye

Todo fluye
con certeza inequívoca
y da vueltas en mi estómago
como un recuerdo ambiguo.
De reojo se palpita una palabra
fría en su espera cotidiana
cálida en su abrazo matinal
tierna en su viento de caricia.
Me transporto en un bostezo
a tu beso oxidado
a tus manos en espera
en remojo de tu alma
y te encuentro recostada
dibujando con un dedo el cielo
desnudándome los ojos
resguardándome el color
respirando mi latir.

29.4.05

Morir de pie

Desperté empapado
de sudor y lágrimas
dormido aún de pie
y comencé a beber el aire de la casa
tan poblado de soltura
de mordiscos de humedad.
Que traigan la vida
suplicaba mi piel
pero ella no quería
y aún no se bien por qué.
y acá sigo
como un estúpido
mordiéndome los dientes
callando otra vez
por lo confuso de las palabras
que se enredan en la lengua
o en los dedos
fríos y tensos
cansados de no tocarte
de simplemente imaginarte
de morir por suplicarte
de adornarte sin motivos
en las noches olvidadas
en la cama vacía
en la sombra de mis pies.
Me duele la boca
de morder
de no besar
de callar
de no respirarte
de morir de pie.

25.4.05

Conversación incoherente

Ayer hablé con el olvido
y le pedí una tregua
y le hablé de vos.
Le comenté lo que pasaba
y que me daba miedo el mañana
pero que no podía dar el brazo a torcer.
Le supliqué que me ayudara
que por favor no se callara
porque me duele mucho el dolor.
Pero siguió con su rutina
con su silencio.
Yo quedé otra vez hablando solo
y sin hablarte a vos.
Él siguió con su trabajo
dándome la espalda
y dejó caer un suspiro
diciéndome estar ocupado
apoderándose del cuento
convirtiéndose en tu olvido
expulsándome de vos.

18.4.05

Silencio

Silencio.
Callar un no se que
dar vuelta la cara
mirar sólo a las sombras
dormir despiertos
dejar pasar el tiempo
ocultar lo que tiene que fluir
tenerme así esperando un algo
que no tendría que esperar de Contradicción
porque me dueles
pero no lo puedo evitar.
Mutismo
grito afónico en el viento
o en mi almohada.
Un sueño reiterado
un aroma que no entiendo
incertidumbre
dudas, dudas, dudas.
Es que no entiendo
para variar.

Todo esto confluye de lo mismo
declarándome perdido en el vacío
sin ganas de pelear
mas que con el frío y la humedad.

Silencio.

15.4.05

Cuando todo tiembla

Cuando todo reverdece en la calma
cuando el sol muere de ganas de llorar...
el aire se transforma en una piedra
y cae pesado contra el suelo
que se invierte y se transforma en cielo
y una hoguera crece para darle sombra al sol
para librarlo del calor
para que descanse de su esfuerzo la explosión.
Cuando el negro se apodera de mis ojos
cuando el tiempo se destiñe en mi reloj…
el viento se congela en una rama
y el agua corre río arriba
buscando una explicación
llorando una sequía
rezándole al amor
que se cruza en cada roca
que le muerde las orillas con desgano
que se pierde en remolinos y en espuma.
Cuando duelen las costillas de mi rostro
cuando el pecho del esfuerzo pierde la razón…
todo se galvaniza
y se vela una silueta en la pared
en funerales de sonrisas
que se esfuman con el humo del pasado
y por siempre brilla la conciencia
y el desgano tiembla contra la mirada de mi dios
que soy yo en mi cabeza
y ni hablar del corazón.

11.4.05

Y seguiste adelante

Y seguiste adelante. Todo a tu lado se hizo humo, al verte correr, y ya nada importó mas que tu rostro. La fuerza salía de un anhelo, que era más fuerte que vos. El río cambió su curso cuando te dispusiste a cruzarlo, por temor a ser uno más. Y el sol brilló con mas intensidad que nunca de día, y de noche la luna cambió su órbita hasta el punto en que el resplandor era todo tuyo. Y así te adueñaste de polos y hemisferios, sin tener razón del tiempo, con la mente puesta al frente, con las manos contra el pecho, apretando fuerte. Poco a poco no dejaste huellas de dolor, ni de pasado, ni de recuerdos. Y tus ojos comenzaban a perder brillo. Y los hombres que te amaban se morían, de verte crecer, del miedo de morir bajo tus pies. De sobra sabías tus alcances, pero nunca miraste tus debilidades. La arena se fue convirtiendo en vidrio con tu andar, y la lluvia decidió caer hacia arriba, quien lo creería. No debería contar todos los detalles, la promesa que le hice al viento aún sigue en pie, pues el se la llevó consigo. Pero puedo decir que cada vez dormías menos, ya no te gustaba el despertar, te gustaba mas girar, rondando los límites de tu imaginación. Pero los sueños se cansaban de la vigilia, y comenzaban a perder valor para afrontar tu seguridad. Y así, de a poco, tu imaginación se fue cercando, hasta que el cerco te apretó por la cintura, cada vez más fuerte, hasta sacarte el aire. Tus gritos realmente conmovían, pero los pocos que quedaban en la zona tenían miedo de arrimarse, no querían ser uno más. Y luchaste por soltarte, pero cuanto más peleabas, más apretaba. Y perdiste las fuerzas, y caíste contra el mar, y te dormiste en tu desmayo.
Hace poco te vi caminando nuevamente por mi barrio, pero eras pequeñita, frágil. Ya no había rastro de todo aquello que conté, más que en las marcas en tus manos. Pero el brillo de tus ojos me conmovió, tan lleno de vida, con el gesto de soñar. Y así, tímida, con miedo al mar, te cruzaste en mi camino. Y así, sin quererlo, me tuve que enamorar.

10.4.05

Hoy: fragilidades

Hoy me declaro en bancarrota
de tus ojos
de tus miedos.
Hoy sólo guardo fuerzas para el frío
que se oculta en mi nariz
me corta el aire
y me hace transpirar.
Hoy el silencio ya es costumbre
no lo tomo como excusa
sólo es una característica
de la soledad
del dolor de callar
del aburrimiento en blanco
del campo sin sembrar que hay en mi pecho
de la semilla hoy best seller
y de quien sabe que más.
Hoy no quiero publicarme
ni saberme rutinario
ni leer fragilidades
pero estoy atado a eso
para no dormir despierto
para no morir sin tiempo
para que me ayudes a despertar.

Sequía en la ausencia

La sequía arrasó con todo en la ciudad. El mar calló su estruendo de repente, ahogando un grito de terror. Nada tenía brillo. Ni el aire, ni la sangre, ni sus ojos. Todo parecía avanzar lento, con miedo, sin rumbo más que dormir eternamente. Nadie hacía nada más que mirar, sin mirar nada. La calma era agobiante, y el agobio tranquilidad. El pánico era poco para describir sus sueños. Y un terremoto tenía miedo de nacer, por temor a la represalia. Juraban soltarlo todo a los pies del árbol, al caer el ocaso. Pero las promesas se esfumaban en el aire oxidado, corroído por el silencio. La decisión jugaba a la escondida, para no escuchar blasfemias de su conciencia. Los hombres, escondidos, latían sólo por costumbre. Y una mujer… bailaba desnuda en medio de la plaza. Sin música, sin público, sin ganas de bailar. Pero ella bailaba. Su boca estaba cosida, con hilos de arena, con cuerdas de llanto. Pero de vez en cuando, cantaba. La niebla brotaba del suelo, esparciéndose como el desaliento. Los viajeros no existían en este tiempo, y la suerte invernaba en el fuego de los campos, incendiados de dolor. El cielo retenía su llanto. Una lágrima más era demasiado en este mundo. Prefería morderse los labios, aguantando el sufrimiento. El umbral de la tempestad estaba malgastado, con restos de barro seco, con hojas muertas, con viento quieto. La mujer de la plaza dejó de bailar, de golpe, y empezó a gritar, aprendiendo enseguida a dominar el sueño, y a no despertar jamás.

9.4.05

Palideciendo

Un viejito pálido, estremecido por el calor de veinte manos, no se atreve a llorar. Más allá de los puentes grises, brilla como oro la cúspide de un imperio. Con costumbres de antaño, con engaños maquillados, se jacta de su aurora, de su poder letal. Y ahora el viejo se hace agua, se les escapa entre los dedos, convertido en convicción, en aire, en plural. Las velas ocultan la oscuridad, y el fuego corta el seco del invierno. Ahora son fortunas de humedades las que se desplazan, sin rumbo fijo, nombrando tu nombre, callando tu respirar. Y se pone el sol, y él duerme en la luna. Refleja sus ojitos en el agua, pero el río se lo lleva despacito, burlándole las fuerzas, aprovechando la sequía de no poder llorar. Cuando acaba de nacer el precipicio, suelta al aire su silencio, que se va entre pensamientos, muriendo su cuerpo, naciendo su poder de nunca amar.

El grito de mi sombra

Y si me tomo un tren fantasma
que me lleve hasta la luna
escondido entre las nubes
atrapado y sin salida…
¿Se escuchará mi grito silencioso
tropezando con mi sombra?
Es el momento de cambiar
empezando por detrás
por las huellas que dejé en el barro
por el tiempo
por el desengaño.
Mirándote de entreojos
escucho y no se qué
y me caigo inconstante
y otra vez vuelvo a caer.
Es que cerrando las pestañas
aparecen cuatro luces diferentes
que se mezclan con el verde de tus ojos
que se acoplan con el viento y el callar
y me duelen las costillas
y me pega una patada la conciencia
resentida
con ganas de matar.
Y es que cuando abro la cabeza con tus piernas
salen disparadas golondrinas
que me miran de reojo
y se ríen sin cesar.
Corro con recelo hacia su meta
mirando el cielo
tropezando con mi sombra
gritando en silencio
callándome tu nombre
largándote de acá.

8.4.05

Aunque existieras

Si existieras
no me mirarías de esa forma
y de brazos cruzados
dejarías de callar.
Si existieras
me sentiría poca cosa
de saber que a tu merced me tienes
jugando al ajedrez con poca clase
desparramando las figuras por el piso
riendo de tu dulce omnipotencia
de tu forma tan tirana de ayudar.
Quizás existas
pero sería peor esa mentira
quedando mal parado tu poder
cariñosa dignidad sin juventud
que te expresas en virtud de tu plural
de la abundancia que tuviste entre tus labios
de los tontos que no existen sin tu abrazo
que sos la excusa perfecta para ser por quien sentirse mal.
Mientras tanto yo me creo mis verdades
suficientemente humildes para valerme solito
con la simple alabanza a la amistad
con los verbos desangrados del pasado
con creencia en el amor omnipresente
con el alivio de que siempre estoy acá.

5.4.05

Dos sin rumbo fijo


Ellas dos se sientan solas, cada mañana, a hojear bocetos de realidad. Como si nada pasa el tiempo, adornado con un par de comentarios sin color. Bajo el brazo, la conciencia espera impaciente su hora. Bajo los pies, la modestia, pegoteada en la suela del zapato. La ruina se asemeja en sus caras. El disparate mancha la mesa, entre gotas de café. Reflejado en el cristal del fondo, se ve una oportunidad. Una oportunidad sin nombre, sin dueño, pero con ganas de vida, con ganas de ser. Y a lo lejos… A lo lejos pasa el tiempo, sobre ruedas, apurado por llegar. Desde allá todo el acá sobra. Desde acá, todo es allá. El precipicio al ras del suelo asoma la cabeza, para ver si hoy come. Pero con ellas no se sabe. La desdicha y la desgracia pueden cambiar de rumbo sin avisar.

4.4.05

Cuadros descalzos

Una exagonía late sola en la pared.
Una grieta se lleva lo que hay.
Las ventanas se disfrazan de impaciencia.
Cuadros descalzos,
con nombre de mujer.
Cuadros descalzos,
tienen sed.
Y todo lo que fue, voló.
Y todo lo que hay, no está.
Y el tiempo se transforma en cicatriz.
Y vos sos yo, quizás.
Hoy el viento parece caer.
Hoy la luna está dispuesta a nacer.
Y en la pared ya sangra una espina.
Y en la pared susurras cosquillas.
Cuadros descalzos,
con nombre de mujer.
Cuadros descalzos,
tienen sed.

29.3.05

Abril

Llueve. Abril está cansada. Tiene frío. La tormenta no le permite cerrar los ojos, con el granizo hiriendo las chapas del techo. Un aluvión de caricias corre impune en el cuarto contiguo. Allí es primavera, y el sol florece en los balcones. Abril no crece hace meses, olvidada por su cuerpo. Su pena más grande yace muerta bajo su mano, entre dos hojas de su diario. Entre el 5 y el 7 de mayo se diseca su soledad, con forma de pétalo. Abril la guarda para tiempos de nostalgia. En el cuarto contiguo no hay recuerdos. Sólo verdades, y presentes. Acá las paredes son oscuras, sucias de memoria. Las luces están apagadas, día y noche. Allá la luz sólo muere cuando el cielo se dispone a dormir, y el sudor tiene vergüenza de ser visto. Las horas pasan muy lento para Abril. Su rostro empapado del rocío de sus ojos, no puede despegarse de su cama. A pocos pasos, tirada, una foto. En la habitación contigua ahora duerme la calma, desnuda y sonriente. La luz comienza a trepar por las ventanas. Abril sigue rendida, colgada de un latido lento. El gemido de un gorrión que se le acerca, la golpea en el exilio. Lentamente, abre las pupilas, tildadas en la nada. En su corazón empieza a abrirse un diafragma. El pájaro le canta al oído, susurrándole el sabor del aire. Abril comienza hoy, nace de nuevo. Despacito, tomando fuerzas, corre las cortinas azuladas. El amanecer le ciega la conciencia. El sol hoy nace con ella. La luz le ablanda la piel. En puntas de pie, sigilosa, traspasa la pared detrás de su cama. En la habitación contigua, Abril se convierte en primavera. Hoy Abril, también es calma.

28.3.05

En esos días...

Si supieras tantas cosas que no se
si escucharas las palabras que no escribo
si leyeras los silencios de cada verso
si miraras más acá de mis pestañas
si escucharas más allá de mis oídos…
Pocas cosas quedarían por decir si lo entendieras
tantas cosas quedarían por vivir si lo quisieras.
Y es que soy tan poca cosa en esos días
y es que soy un poco idiota si me obligan…
Pero acá sigo, como siempre
pasando el tiempo entre mis brazos
y abrazándome al recuerdo del futuro
olvidándome el olvido en los rincones
llenando con miradas los cajones.
Y es que soy tan poca cosa si me obligan
y es que soy un poco idiota en esos días…

26.3.05

Yo

yo soy un pétalo desojado en una margarita
con destino de poquito
o quizás de nada
con silencio inexplorable entre mis brazos
acallados por el paso de los días
de los días sin amor entre los labios.
Soy el dueño de mi orgullo
que rebota en cada nombre de mujer
que se rompe cada tanto en mil pedazos
contra unos ojos, una mano o un adiós
y de a poco
lentamente
vuelve a renacer.
Soy el todo cuando ocupo esta silla
y la nada cuando me encuentro con tu rostro
y soy el grito de protesta en mi cabeza
que retumba y no lo escucho
que muere sin palabras.
Soy un niño contra un pecho de mujer
y me alimento con leche de ilusiones
y me acuna algún sueño
y me mece el deseo de placer.
Porque soy el agüita que corre por mis venas
y soy la bomba que explota en mi corazón
porque estoy enamorado de la vida
y como un ciego
busco amor.

25.3.05

Con restos de sal en la boca

Una lágrima caía por las paredes. La sonrisa se desdibujaba en la ventana, más allá del nogal, a la sombra de la siesta. Una mariposa alumbraba su derrota contra una rosa, que desteñía turbulencia al rayo del sol. Él… impaciente. El viento custodiaba la sequía, y llamaba sigiloso a la tormenta escondida en las montañas. La música sonaba despacito, repetida. Él… cansado. Todo parecía tan extrañamente normal, tan calmo. Una nube se pintaba de caricia sobre un cuerpo sudado. Él… nada. La neblina en sus ojos comenzó a tornarse una costumbre, contemplando las paredes, mirando por la ventana, escuchando el sonido del aire. De repente algo corría por sus piernas, serpenteando sigiloso entre la ropa malgastada. El temblor de su cuerpo no lo dejó moverse, más que en el mismo temblequeo. Sus pies ahora adormecidos no le respondían, casi como era costumbre en su cabeza. Un rumor de agua tibia le llegó hasta las venas, que sabían a veneno hacía un tiempo. Un dolor apagado se apoderó de su pecho, que se quebraba como hoja seca bajo sus pies. Su entorno se fue transformando de a poco, hasta que la alucinación no lo dejó reconocer el lugar. Una luz blanca, con forma de mujer, se le abalanzó en cámara lenta, saltándole a los brazos, besándole los labios. El frío de su boca comenzó a desaparecer, hasta tornar su saliva en talco, y su lengua en sal. La luz se le coló por las pupilas, hasta que todo fue de un blanco invierno, sin forma. Un perfume repetido y el sabor a mar lo relajaron completamente. Y así, despacito, murió en su calma, y despertó feliz.

24.3.05

El sueño aturdido por la calma

Cuando despertó esa mañana todo era calma, afuera llovían charcos, adentro arropaba el calor de un recuerdo, de algo que había soñado, quizás, o de algo que ya olvidó. Porque todo en esos días era frío como el hielo mas allá de sus pestañas, y mas acá, una simple sensación de vacío. Todo dormía a su lado. La ropa prolijamente desordenada en el suelo, su sensibilidad al tacto, el libro que todavía no leyó, el aire… todo. Y él despertando entumecido de entresueños, sin ganas de levantarse, sin ganas de nada. Y el silencio de la luz no lo ayudaba, ella ahí tan callada, como el viento recostado entre los árboles, allá fuera, y él sin fuerzas para abrir palabra.
El rumor de una tormenta que reía en la distancia, cambió todo el negro que alumbraba su ceguera. Un relámpago que andaba de paso asomó por las persianas, y sintió miedo, y apretó fuerte los ojos, y cerró las manos en la almohada. Y es que cada resplandor venía en compañía de una imagen, nítida como la espuma en su boca cuando dormía, como la firmeza de su cuerpo entre sus dedos, como un suspiro que se escapa sin querer en plena noche, a sus espaldas. Tuvo la impresión de estar extinto en esa vida, cada vez mas pasajera. Y la luz se repetía cada vez más inoportuna, y entrelazaba pesadillas con el susurro de los durmientes, cansados del paso del tiempo, de seguir allí sólo por costumbre. Y cabeceó una duda, repetida en sus antojos cotidianos, sin explicación alguna más que el segundero de su pecho, o el latido del reloj. De a poco fue cayéndole en el alma el sueño, y regresó a su muerte diaria, y recobró el soñar. Otra vez yace tendido entre las hojas, hasta que el sol lo obligue a ver su cara, o que la luna le bese suavemente la frente, con ternura, y le baje del brazo una paloma, que se encarne en sus manos, y le enseñe a volar.

23.3.05

En qué calle...

Últimamente estoy cansado de nostalgia
de un futuro pasajero
de un viaje a ninguna parte
de unos besos que están llegando tarde
porque tu inocencia me perturba
no te encuentro en las paredes
ni en mis bolsillos
ni en la copa de los árboles
y no es que no te busque
examino cada pupila
para ver si hay rastro de tu rostro
si hay una pista
si hay algún despojo
pero todo me recuerda a vos
y el incoloro de tus labios
se confunde con el viento
y así camino dormido
pendiente a tu aroma
a tu nada
a tropezarte
y es que todas son preguntas sin respuesta
que confluyen en tu cuerpo
y renacen en tu vientre
e iluminan mi ciega mirada.
¿Con que nombre
con que calma
y en que calle he de encontrarte?

20.3.05

Incierto tiempo

Si supiera lo que ocultas tras tu manto de aguacero…
(eres el derrumbe de un ocaso en el poniente)
Si dijeras dos palabras que sirvieran de recuerdo…
(eres alma de un anhelo en potencia permanente)
Si pisaras mi camino y taconearas azulejos…
(vuelas bajo sobre un río pintado en acuarelas)
Si vinieras una noche a contemplar lo indescifrable de mis sueños…
(escondes una pista en el fondo de mi cuerpo)
Si rompieras el silencio y el mutismo de una vida…
(cabizbaja tarareas una canción mal escrita)
Si poblaras mis mañanas con abrazos verdaderos…
(te refugias en la brisa que se estrella con las plumas)
Si me dieras una pista de tu rostro…
(eres poco comparado con mi asombro en todo el espacio que te reservo)
si algo de esto sucediera, corazón,
(y persiste el recuerdo de todo lo que no sos)
cambiaría mis buscares por el verbo descubrimiento,
(y te amoldas a mis brazos cual arena entre los dedos)
y nada de esto serviría de algo,
(corazón, eres un beso susurrado en el viento)
destino incierto
(perdido en el tiempo)





p.d.: tranquila, no habla de vos, justamente es eso, no habla de nadie.

Él, como uno mismo

Él salió corriendo esa mañana hacia la luz que se escondía en un manto oscuro en su conciencia.
Ella dormía tranquila en la orilla de un estanque verdeclaro, perfumado con fragancias recelosas, adornado con el humo de su piel.
Él tropezó cegado por la luna con el rostro malgastado de una rosa entristecida.
Ella despertó de su consuelo presuroso esa mañana, y con calma, abrió sus ojos.
Él perdió la vida en ese instante en el estanque en que la muerte se convirtió en poesía.
Ella giró su cara al horizonte más lejano, y volvió a dormir su calma, despertando en cada sueño en el que él ya no era el dueño.
Él yace enterrado en la rutina de una vida decorosa.
Ella se rutina descuidada a donar muerte en cada esquina de sus labios.

De cómo el círculo se cierra cuando quedan puertas abiertas

Dos caballeros engalanados se dirigen presurosos al encuentro silencioso de su muerte. Uno encarna la textura estrepitosa de la ruina, con traje negro y camisa roja, y de sombrero una corona de espinas.
Otro sólo es un simple siervo, de los deseos decorosos de una mujer despampanante, irrespetuosa, que lo dirige en línea recta hacia la ruina.
La ruina apresurada por llegar a su destino se aventaja quince pasos de la gloria de la muerte, que se oculta temerosa en matorrales blanquecinos.
Su silueta ya cansada de esconderse asoma triste, con la rabia reprimida de volver a su rutina, obscena, gris, puerca.
Un simple siervo obedece a los deseos de quien ha de decidirle su destino, y se convierte en vida, y renace en tus pupilas.
Otro caballero venturoso y arriesgado no conoce los caminos y las puertas del abismo, y al doblar la esquina se cruza con tus ojos, y conoce la muerte.

19.3.05

Corazón en licitación

Corazón abierto a licitación
pedir información en mesa de entrada
completar el formulario en letra clara
y dejarlo escondido bajo mi almohada.
El requisito indispensable son tus ojos
que pase el tiempo perdido en tu mirada
que destiles poesía en una lágrima
que tu suspiro se convierta en mi calma.
Sólo tienes que tornar mis puños en caricias
y rozarme con palabras el ombligo
que cosquilles con presencia mis entrañas
que te extrañe pero no que te eche en falta.
Dame dos o tres motivos chiquititos
para no poder dormir si no te tengo
y si puedes aunque sea uno solito
para estar aún mas despierto si estás conmigo.
Deberías de ser muy fuertedébil
para transportarme a otro planeta en un instante
para deshacerte en mi pecho cuando duermes
para que tus labios y mi lengua hagan corriente.
Son muy pocos requisitos los que pido
y no soy muy exigente con mis pasos
sólo quiero cumplir con tus anhelos
sólo quiero
poder tenerte

Dando vueltas

En mis breves charlas conmigo mismo
termino siempre en discusión
y en las que no tengo contigo
me lleno de preguntas sin respuesta.
Me había prometido no dar mas de lo que tengo
para no volver a quedar rengo de ilusiones
pero cuando pico en el anzuelo de unos versos
me desangra el paladar y ahí me quedo
atado a un sortilegio que sale de mis caprichos
y acá estoy, desbaratado y sin aliento.
Terco en mi empeño me disfrazo de dureza
y me quiebro por dentro
y no entiendo el sentimiento al que me enfrento
y no te encuentro a vos
y no te entiendo.
Lleno de orgullo o de soberbia
tengo miedo de hablarte y escucharte
tengo miedo a las palabras de tu boca
porque quiero oírte
pero no se si dirás lo que yo quiero decirte.
Colgado de una soga pendulante
me destrozo y me maquino por inercia
me rebalso de gemidos sin objeto
y goteo excesivos pensamientos
pero no les encuentro el sentido
y acá sigo sin respuesta
cada noche
dando vueltas

17.3.05

Hoy no es Domingo

Hoy no es domingo en mi calendario.
Hoy es un día mas
de estos que no suman ni risas ni llantos
en mi historial
en mis manos.
Hoy no estoy en -ningunlado-
estoy acá
y no se por qué
ni se por cuanto.
Hoy es otro día en tu mirada
que cuentagotas
me hunde
mas y mas.
Hoy no es ni antes ni después
no hay temblor
en mi corazón
sólo letargo
alguna siesta
un fuiseremos
ni un nuevo color.
Hoy no me pierdo
en diez dedos
en dos labios
en todo el verde eclipse
en mil años
en un no termines
mañana será pasado.
Hoy no es domingo en mi calendario

Cuando

Vendo el desaliento a mitad de precio,
sólo pido baratijas de escarlata,
un duelo a muerte por retarme,
un par de frases incoherentes.
Sólo pido que ametralles tu pulso al verme,
y que una brisa fría caliente tu cuerpo,
que en tu piel sensaciones tu deseo,
y que abras la ventana para ver un no-reflejo.
Que busques unos labios que apuñalen el tiempo,
que encuentres unos ríos en lenguas de gemidos.
Que inventes cada instante una plegaria diferente,
que creas que mi nombre es la verdad,
y no un delirio.
Que sueñes que te sueño mientras sueñas que te sueño,
que vengas de una vez
y no te pierdas en suspiros.
Yo aquí te espero.

Él, quizás

Era tarde en el temprano desconcierto de su calma.
Él salió a caminar por las paredes de su cuarto,
a pensar en la agonía del desierto.
Se perdió en el blanco granulado conviniendo un tratado con su inverso.
Dejó de ser un simple átomo en la cuesta del descenso
y aún así nunca lo vi oscurecer el resplandor.
Despertó llorando entre sus mantas,
cobijado en el abrigo del pasado.
Nunca supo imaginar un cielorraso de colores misteriosos.
Lavó su pena en corrientes con un gusto oxigenado.
Secó su tiempo en las cortinas del ayer.
Cambió su ropa por gastados adoquines de cemento.
Tiñó su pelo de congojas y desorden,
comió del plato desangrado del invierno.
Bebió el jugo de las cenizas de su llanto.
Corrió desnudo por las calles de una cuarta dimensión.
Clavó una estaca en los pulmones de un veneno imaginario.
Rezó una canción de Silvio y tomó fuerzas para adentro.
Abrió sin miedo las puertas de tu pecho,
y estalló.

11.3.05

Artesana del dictamen

Ponme la sangre en remojo

y amolda cada hueso de mi cuerpo a tus entrañas.

Barnízame la piel con aguarrás de tus caricias

aceita mis heridas

y atornilla mis pesares.

Que vos sos carpintera de mi vida

y arreglas cada instante de mi tiempo.

Que sos cirujana de mis sueños

y esculpes los aromas de mi cielo.

Pero déjame

que quiero valerme solo, sin tus besos.

Que quiero volar sin alas en mi pecho.

No tapes mi pasado con tu presencia.

No pintes acuarelas en mis negros.

Quiero renguear la vida despacito

y solitario pesareo mis antojos.

Aunque...

Reconozco el vacío de mis ojos

sin los tuyos que me guíen los senderos

y conduzco arrebatos tempestades

y flaqueo sin el muro que es tu cuerpo.

Que el pulso de mi reloj se ha atrasado cuatro besos con tu corazón.

Que hoy perdí la sintonía en dos frecuencias del arrullo de tu voz.

Pero...

¿qué es esto?

¿me condeno a ser el siervo implorante de una especie subalterna de mi cuerpo?

¿me permito ser un tonto enmascarado de ilusiones, sólo por un beso?

¿me oculto infimesas cotidianas a la grandeza de su alteza dictadora de humedades?

¿amanezco firmemente en pie de guerra contra el mundo que rodea sin cuidado tu belleza?

Y sí...

Soy un gladiador enceguecido que pelea a mano alzada contra todo,

que es tu imperio.

Y este es mi entierro.

A falta de palabras

Me faltan unos ojos...

los perdí en el viento

los perdí perdiendo el tiempo.

Se marcharon despacito

cerrándose de a poco

con un tono cada vez mas dolorido

con un arco en las pupilas

que flechaba mi memoria

diez abrazos

cinco besos

un te quiero.

Me falta una mirada

tierna

dulce

vulnerable

vulnerando mi segura fortaleza.

Me faltan unas manos en mis manos

cansadas

con heridas que reflejan el alma.

me falta alguien que duerma entre mis brazos

en mi abrazo

y que sueñe que la sueño

y la miro en su calma

y mi pecho se amplía para poder cobijarla.

Tantas cosas me faltan...

un día

una llamada

un silencio en mi mirada

una nota que refleje mis palabras.

14.000 motivos para sentirme pequeñito.

Uno solo que me mata

y de que modo me hace sentir tan vivo...

Lo se. Lo sabes


Se que no debo cuestionarme.

Hacer la vida por vivirla

en paralelo al sentimiento de mi sal.

Se que no debo mirarme.

Estoy descalzo ante tu puerta

a menudo abandonado por mi soledad.

Se que soy cuestión de otra cosa.

Yo allá tan lejos

vos acá tan cerca.

No entiendo mi moraleja.

Se que no debo serme único en mi anhelo.

Soy latido inconstante

tan tranquilo entre mil risas

observado por caricias mentirosas

abordado por caníbales ajenos a mi mundo.

Se que no debo ver mis ojos cuando te veo en el espejo.

Aunque voy a volver a verme en cada lastre

en un sueño me aparezco

renazco

subo por mis piernas con cada beso.

Se que viviré mil historias aunque no quiera.

No puedo evitar ser vida

aunque me duela

aunque me cele en cada pensamiento

de tu reflejo.

Se que no he de pintar cada mirada.

Soy ajeno a mis ojos

reverdezco en cada bostezo

me despierto sin mi abrazo

muero sin el muro de mis manos

pierdo mil batallas sin mis besos.


8.3.05

Besos en la frente

Sembraba caricias en el jardín de su piel
Velaba su sueño, camino a ninguna parte
Pequeños y torpes, perdiendo su tiempo
Gigantes, vulnerables, hablando el silencio
Una simple pregunta resonaba en su boca
Una corta respuesta sonaba segura
Segureando, de a poco, llegó hasta la duda
Una simple pregunta... sonaba a herida
Lágrimas en las venas oxigenaban silencios
Besos en la frente, ocultando un Te quiero
Miradas que eclipsan, unos ojos de cielo
Peleando caprichos pasaban las horas
Mirado al revés, las nubes caían
Un abrazo en letargo, sepultaba sequías
Una vida comienza, tras perder la vida...

24.1.05

Delirio

Te soy tu sombra en una bala sin ninguna explicación.
Descontrol de torpe freno que abunda en las cenizas de mi pecho.
Puro grito insalubre en las arenas de tu templo.
Caigo en vela abrazado al ocaso de tus ojos.
Busco un guía que me lleve al lugar del que no soy.
Tanto tiempo esperando por ninguna ilusión.
Poco enfado tras las ruinas de un cerebro enfrascado.
Coloreaste el balcón de los silencios de su ayer.
Sobresalen las escamas en cartilagos de fuego y estas vos.
Apareces en los muros opacados por pestañas de madera.
Apareces en miserias de papeles, y soy yo.
Te futuras en presente con un tinte imaginario.
Me persigues por las noches, y me cubro de tinieblas.
Me rescatas del abismo, más quisieras, mas soy yo.
Soy yo...

22.1.05

Hoy

Me extraño a mi mismo
y tal vez aún mas
perdido en este abismo
en el que no estoy, ni estas.

Cintura malgastada por el paso de las copas
Niebla que trastoca el vacio en que no estoy
Voy de vez en cuando al anhelo de tus dias
vuelvo desnucado, empapado en sinsabor.
Me refugio en los zapatos que retuercen el pezhueso,
16 y 28 hoy me suman un millón.

Malabares de noctámbulo
pasos perdidos en un callejón
sol que enfria hasta las venas
Maremoto, terremoto y ciclón.

pestañeos de cuarto de hora
vuelta y vuelta en el colchón
cielorasos sin auroras
una sola, y ya son dos.

un fantasma con su vida
una vida que no está
un silencio que condena
un camino al mismo lugar
horas y horas, sombras y esperas
nada importa, nada mas.

22.11.04

Giro y Crack

Hoy gira el mundo,
patas arriba queda el olvido,
y de a poco, alejo el dolor.
Aquí quiebra mi visión,
sangra una herida en mis ojos,
saqué su rostro con puñales,
de esos que ella supo clavar.
Sangran mis recuerdos,
y a veces quieren despertar,
pero pierden fuerza,
y están a punto de desangrar.
No hay duda, queda una herida,
me sacó mucho aliento,
y otro tanto de mi pecho,
me vació de anhelos,
y frustró la ilusión.
La herida sangró... sangró...
pero la herida cierra,
y renueva vida...
Y vuelven anhelos,
las risas, mi cielo,
y uno que otro amor.
La brújula dio media vuelta,
voy hacia otro punto,
voy hacia el futuro,
y ya se que no vuelvo
al punto sin retorno.
La quiero,
lejos la quiero,
lejos de mi vida,
y hoy...
hoy es el día.

16.11.04

Reconcomio

A veces tengo ganas de llorar,
pero por vos no queda ni media lagrima por derramar,
no vales tanto esfuerzo, no vales mi pesar.
Me diste días bellos,
nunca antes fui tan feliz,
pero jugaste conmigo,
pisoteaste todo lo bueno que supiste dar,
ahora sos sólo un recuerdo,
ni bueno ni malo,
sólo algo que olvidar.
A mi me queda mucho amor por dar,
sincero, de verdad,
pero vos, ya ni lástima me das.
Me repugnan tus silencios,
no me creo tus palabras.
Buscás seguir jugando cartas,
pero yo ya terminé mi mano,
y tiré las fichas para atrás.
Vas a tener que buscar otro juguete,
conmigo ya no jugás.
¿Por qué no dejar todo en un buen recuerdo?
¿Por que esforzarte por arruinar lo poco que sembraste?
¿Por qué ir siempre un paso mas allá?
Ya no quiero escucharte,
ni tus silencios, ni tu explicación.
ya no creo tus palabras, mucho menos tu dolor.
No me digas ni cuánto, ni cómo, ni cuándo,
ya no creo ni siquiera, que alguna vez me hayas querido,
amargo y sucio sinsabor.
Hoy me arrepiento de haberte amado,
me arrepiento de haberte dado el corazón.







9.11.04

Ayer y mañana, tantas cosas

Te miro, te busco, te observo.
Veo en tus ojos una lágrima,
corriente, cotidiana.
Miro un pasado de dulce sonrisa,
busco un futuro de tiernas caricias.
Observo con calma tu nada,
tu allá, tu distancia.
Nervios, ansias, anhelos.
Ansío otros tiempos,
de brisas de sal,
del calor de un hogar.
Anhelo unos labios,
con restos de nada y todo,
con textura indescifrable.
Los nervios me corroen,
cada tanto apareces,
y aceleras mi pulso.
Un hola, un te quiero, un adiós.
Saludo con riesgo,
pues cada palabra esconde un distinto amanecer.
Se lo que siento... a veces.
Y se cuanto duele el amor,
masoquista corazón.
Extraño lo extraño,
voy hacia lo incierto,
abro los ojos,
y abro mi pecho.
Abro mis brazos,
mis manos, mi sueño.
te miro en mis ojos,
te veo durmiendo...
en mi pecho.

22.10.04

Y se fue...

Y se fue nomás,
aquella sensación de angustia por no saber que pasará.
Y se fueron los nervios y la ansiedad,
pero no se fueron las ganas de volar.
Se fue mi alegria,
junto con tantas fantasias.
Se fue un sueño palpable,
amarrado a globos de colores,
y a nubarrones inapagables.
Se fue esa leve sonrisa,
las fuerzas, y las caricias.
Se fueron los planes, tal vez puedan regresar,
pero el caso es que se fueron, echaron a volar,
maldita contradicción.
Se fueron cielos, arcoiris y mil risas...
Se fue todo al carajo.






P.d.: no hay pasajes

15.10.04

ACLARACIÓN...

A ver... voy a aclarar algo... al texto "Ella y Él (pinares y mar)", NO le faltan comas. Está hecho así a propósito, para que se lea de corrido, para llegar sin aire al punto. Pero aparentemente, son todos unos cerrados y tienen una sola forma de colocar los signos de puntuación... como se lo inculcaron, y no como el escritor quiere q sea leido el texto. Yo se lo leeria como fue pensado, pero se me complica un poco... si alguno tiene un sitio donde pueda subir un wav o un mp3, lo leo, lo grabo, y lo escuchan, asi no joden, ¿si? Manga de cerrados.
el próximo que me diga que me faltaron comas... :@

y por si no les entra, acá lo subo de nuevo, con TODAS las comas que se les cante.
amén. ***

Ella y Él (pinares, mar y comas)
Ella era una joven doncella, soñadora de pinares celestiales colgantes, del último pináculo del séptimo monte, de las perdidas cumbres de Kobiarán.

Él era un simple muchacho alegre, de ruborosa sonrisa y quejosas mejillas, soñador de los mares y las islas de la cuenca menor del Océano Plámtico, que roza las costas de Kobiarán.
Ella tenía en su torre un amplio dibujo de lo picos nevados, invierno y verano, de la inmensidad de las cumbres de Kobiarán.
Él sólo tenía el aroma a vainilla y sal de aquellos mares lejanos, que una vez conoció en sus sueños, cuando una fría noche aprendió a volar.Ella esperaba, ansiosa por conocer esas alturas, la llegada de algún intrépido alado que la ayudara a llegar, sin mayores esfuerzos, y aún con menor voluntad.
Él, un día, soñando, cruzó su vuelo por la torre de la bella Ella, y desvió su rumbo de mares para llevar a su nueva amada a las sombras perdidas de su querido pinar.
Ella rió, gritó, festejó, cantó y hasta al joven besó, por hacerle conocer la fragancia, la textura y la serenidad de la nublada flora del séptimo monte, de las perdidas cumbres de Kobiarán.
Él perdió el sentido y el rumbo a los cálidos mares, de blancas gaviotas de vuelo rasante que siempre soñó, por quedarse, atontado, mirando la hermosa mirada de la dulce doncella de la torre, perdida soñadora de pinares colgantes.
Ella un día decidió que sus pinos eran mas lindos en el dibujo colgado en la pared norte de la torre derruida de antaño y de tanto pesar, y decidió sola la vuelta retomar.
Él quedó perdido en la inmensidad de una montaña, ahora sombría, sin brillo ni vida, rodeado de miedos, gritos, silencios y ojos por demás, y no consiguió su sueño recobrar.
Ella sigue sonriente en lo alto de la torre, admirando el paisaje que una vez tuvo, pero nuca tendrá, anonadada en sus pensamientos, y su temor a la libertad.
Él busca cada día recordar el camino, a vaya uno a saber que lugar, que alguna vez soñó, en quien sabe que remoto paraje, y sólo logra, día tras día, por la ventana de la torre pasar.
Ella lo saluda sonriente.
Él... no hace mas que llorar.
,
,,,
,
,
***;

Ella y Él (pinares y mar)

Ella era una joven doncella soñadora de pinares celestiales colgantes del último pináculo del séptimo monte de las perdidas cumbres de Kobiarán.
Él era un simple muchacho alegre de ruborosa sonrisa y quejosas mejillas soñador de los mares y las islas de la cuenca menor del Océano Plámtico que roza las costas de Kobiarán.
Ella tenía en su torre un amplio dibujo de lo picos nevados invierno y verano de la inmensidad de las cumbres de Kobiarán.
Él sólo tenía el aroma a vainilla y sal de aquellos mares lejanos que una vez conoció en sus sueños cuando una fría noche aprendió a volar.
Ella esperaba ansiosa por conocer esas alturas la llegada de algún intrépido alado que la ayudara a llegar sin mayores esfuerzos y aún con menor voluntad.
Él un día soñando cruzó su vuelo por la torre de la bella Ella y desvió su rumbo de mares para llevar a su nueva amada a las sombras perdidas de su querido pinar.
Ella rió gritó festejó cantó y hasta al joven besó por hacerle conocer la fragancia la textura y la serenidad de la nublada flora del séptimo monte de las perdidas cumbres de Kobiarán.
Él perdió el sentido y el rumbo a los cálidos mares de blancas gaviotas de vuelo rasante que siempre soñó por quedarse atontado mirando la hermosa mirada de la dulce doncella de la torre perdida soñadora de pinares colgantes.
Ella un día decidió que sus pinos eran mas lindos en el dibujo colgado en la pared norte de la torre derruida de antaño y de tanto pesar y decidió sola la vuelta retomar.
ÉL quedó perdido en la inmensidad de una montaña ahora sombría sin brillo ni vida rodeado de miedos, gritos, silencios y ojos por demás, y no consiguió su sueño recobrar.
Ella sigue sonriente en lo alto de la torre admirando el paisaje que una vez tuvo pero nuca tendrá, anonadada en sus pensamientos y su temor a la libertad.
Él busca cada día recordar el camino a vaya uno a saber que lugar que alguna vez soñó en quien sabe que remoto paraje, y sólo logra día tras día por la ventana de la torre pasar.
Ella lo saluda sonriente.
Él... no hace mas que llorar.

13.10.04

Ese día...

Si algún dia dejás de ser tan linda, por favor… me avisas… si? Que ese día, tal vez, logre ser feliz.
Y si ese día no llega… bueno, que le voy a hacer, no puedo hacer nada… lamentablemente sos todo lo que puedo ver, por mas que no te pueda ver.

12.10.04

Si aún...

Si aún siento que te quiero, no me claves el frío veneno en la espalda.
Si aún pienso que te extraño, no mires a la luna, que el reflejo de tus ojos en ella no me dejan dormir.
Si hoy creo q todo está perdido, no aparezcas en mi puerta, déjalo todo, perdido así.
Si acaso tu vida es mas feliz sin mi, festéjalo, pero no me invites, y se feliz.
Si no puedo dejar de pensarte en mis silencios, no hagas ruido, y vete en silencio, de puntillas, lejos de aquí.
Si tu aroma asoma por mi ventana, lava tus sueños, y marchita mis besos.
Si aún espero encontrarte al dar vuelta la esquina, grita fuerte, y hazme saber lo lejos que estás de mi.
Si por ahí se me cruza seguir tu grito, cierra la boca, y echa a correr.
Si te grito, si te miento, si te alejo… escucha mis silencio… que sigilosos, dicen suave aún te quiero.
Si tus ojos no me miran, si tus labios no me anhelan, si tu almohada no me ve, házmelo saber, que necesito arena, para apagar el fuego.
Si aún brilla una estrella, guardala en una cajita, y si algún día brilla un pequeño cielo… recién ahí, cuéntame ese cuento, que algo habremos de hacer.
Pero si un día una vertiente tuerce rumbo, y toma mi camino, tócame el hombro, hacémelo ver, que todavía hay sed, y no pude despedirme de tus mares, y queda mucha vida por recorrer.

6.10.04

¿Y que...?

¿Y que si aún te extraño? Si busco refugio en mi almohada, en la gruesa frazada que me da calor, en los brazos de la oscuridad y de la noche, de la brisa fresca de la primavera.
¿Y que si aún te quiero? tal vez de otra manera, y hasta no queriéndote querer, queriéndote sin querer, así, como de casualidad.
¿Y que si aún te sueño? esplendida, como siempre, rebosando de alegría, sonriendo, besándome, abrazándome, celándome.
¿Y que si hoy me miento? porque me siento feliz, estoy contento, y sin tus labios, y sin tus brazos, que tanto quiero, pero no tengo.
¿Y que si no tengo miedo? me doy al futuro, incierto, por cierto, tal vez con un rumbo, pero solo y sin meta.
¿Y que si ya no te lloro? quizás el diluvio pasó, limpió los campos, y ayudó a la siembra, que dicho sea de paso, no viene mal de vez en cuando una llovizna.
¿Y que si hoy sólo quiero verte? ver tu cuerpo, con toda su gracia, tus ojos, y en punta una lágrima, y tu boca, hablándome quieta y sin decir palabra.
¿Y que si cambiaron los puntos cardinales? si hoy no estas en mi norte, y el sol sale por otro lado, oculto, lejano, latente, y aún sin alcanzarme.
¿Y que si desvarío? Si ni yo me entiendo, tan sólo suelto palabras al aire, que escapan de mis dedos, sin pistas, sin pautas, y sin argumentos.
¿Y que si tan sólo no se que decirte? Enmudezco, me callo, sonrío, porque quise ser calor y me queme en el frío de tus palabras, te miro, y miro el vació.
¿Y que si sos, fuiste y serás? ¿Y que si ni soy, ni fui, ni seré? ¿Y que si ni se lo que digo?
¿Y que si hoy te miento?...

3.10.04

Hoy te extraño...

Hoy extraño aquel invierno frío, aquella ansiosa espera en el sillón junto al calor del hogar, el sonido aún extraño de tu voz, esa música que me transportaba a una primavera especial, rodeada del ladrido de los perros, el sonido de un motor, el color de la arena, y el aroma del mar. Extraño no dormir luego de trasnocharme por teléfono, pensando en tantas cosas, y tal vez en nada, nada mas. Extraño esa magia, el sonido de un mensaje que acaba de llegar, extraño tu te extraño, sin importar las pocas horas que acababan de pasar. Tus risas, tus palabras, tus cosquillas, tus abrazos que aún no me ibas a dar. Extraño lo extraño que me acababa de pasar. Extraño ese besar hablándote, ese abrazar soñándote, ese silencio lleno de nada mas. Extraño ese momento en que descubrí lo feliz que es la felicidad. Extraño ese momento en que ninguno de los dos, éramos ninguno de los dos… extraño ese momento que pasó, y que nos apuramos en dejar pasar.

27.9.04

Maldita Inspiración

Como ya se lo dije a ella, el último texto que colgó Sol en su blog, me despertó algunas preguntas, algunas dudas y algunas verdades. No voy a ofrecerles preguntas, ni exponer mis dudas, ni darles mis verdades. O eso creo. Sólo voy a hacer lo que siempre. Escribir, y ver que sale.
Esto de la inspiración es una cosa muy extraña, al menos para mí. Por momentos va, por momentos viene, y por momentos ni. De vez en cuando sale algo que me gusta, alguna idea, y lo escribo. Muchas otras salen cosas que no me gustan, y se pierden en mi olvido. Mi forma de escribir es muy mía, y estoy muy contento de cómo escribo… no por el contenido, sino por la forma de escribirlo… generalmente, mis ideas son… así como… escasas… abstractas… muchas veces me viene a la cabeza una palabra, o una frase, principalmente un título. Muchas de esas veces viene acompañado de la frase final. Así como así. Y eso, sólo eso. Y si me acuerdo, y tengo una agenda a mano, lo anoto. Sino… me lo olvido, obviamente. Y cuando estoy muy al pedo, como ahora, me siento frente a la compu, pienso el título… y que salga lo que salga. Y escribo, y escribo… y no me freno hasta terminar… Y así sale. Pero, de todas formas, hay veces que me gusta lo que estoy leyendo al ver lo que salió. Otras veces no, claro. Pero es lo que salió, sin pensarlo, sin adornarlo, sin el “me debo a mi público” de muchas personas. Porque yo no tengo un “mi público”. Yo escribo lo que siento, lo que pienso, lo que sale. Y lo lee quien quiere, cuando quiere, o cuando lo obligo… y si, a veces quiero ver que opina alguien mas… de todas formas, como queda, lo subo… o lo paso, o lo que sea. Porque eso que salió soy yo, y ponerme a cambiarlo para que “quede mejor”, sería mentirme.
Creo que me fui por las ramas. El tema era la Inspiración, esa Maldita que sólo llega cuando estoy triste, cuando recuerdo cosas que pudieron ser y no lo fueron, cuando pienso en las cosas que nunca van a ser, cuando me siento solo, cuando extraño, cuando me doy cuenta lo difícil que es crecer, y lo difícil que va a ser, siempre. Esa Maldita que entre lágrimas o lamentos me saca una sonrisa, si es que me hace sentir satisfecho. Esa Maldita que si estoy feliz, o al menos tratando de estarlo… no aparece… no da ni señales. Esa Maldita que no te deja expresar lo que sentís cuando tenés ganas de sonreír, cuando todo te importa poco. Esa Maldita que se ríe de mí, sólo porque yo me río de los puños que me inspiraban. Esa Maldita que cuando me toca una pizca de felicidad, escasa últimamente, se enoja y me da la espalda. Esa Maldita que sólo porque me río un poco mas, porque peleo por no putear (yo peleo “cariñosamente”, para los que no lo saben), porque me río en la cara del dolor, porque en lugar de lamentarme y decir vení, no te vayas, me remuerdo y digo andate, porque me esfuerzo por ser feliz, y disfrutar, de que se yo, de esto, de nada, de todo, de... no se, algo… se hace la despistada, y confunde el camino. Esa Maldita que se ofende por no llorarte, por no rogarte, por no buscarte. Esa Maldita que no sólo me ignora, sino que me juega en contra, haciéndome escribir cosas como esta. Esa Maldita que viene cuando quiere, que juega conmigo, que se retuerce si río y se llena si sufro. Esa Maldita sádica oportunista. Esa Maldita egoísta, que no me deja dormir al acostarme, y que no llega cuando estoy despierto. Esa Maldita inspiración conspiradora de felicidades, abusadora de pesares, sonrisa de calaveras, sollozo de girasoles. Esa Maldita que hoy, por suerte, no vino.

24.9.04

Ella y los hombres

Ella se paseaba entre la gente, despertando todo tipo de sensaciones en las mujeres, pero sólo uno entre los hombres.
Ella, quizás, no lo notaba… quizás si… Ella provocaba sin querer, y queriendo, si lo buscaba. Ella inspiraba a los poetas, destruía los corazones de los pesimistas, y enamoraba a cada uno de los soñadores. Y todo eso con una mirada. Y a veces hasta con menos. Bastaba con verla pasar para que el mas pelandrún la declarara su amor imposible, con preguntar la hora para que el mas lanzado le jurara amor eterno, con sólo existir para arrancar suspiros de los mas románticos. Ella vivía su vida… sin saber que ya tantos la habían hecho parte de la suya, y que hasta varios darían su vida por ella.
Ella era amada, constantemente, por tantos hombres… y de vez en cuando Ella amaba. Ella era soñada dia y noche, en tantas camas, en tantas mentes… y Ella, de vez en cuando, soñaba. Ella se pensaba tan sólo una entre tantas mujeres, y Ellos, tantos de Ellos, la pensaban única en su especie…
Ella a veces amaba, soñaba, pensaba. Pero Ella nunca iba a saber que tan amada, soñada y pensada era… siempre.
Ella… es cada una de las mujeres.
Y Ella, nunca deja de ser Ella….

18.9.04

Ella y las mujeres

Ella era la mayor obra de arte puesta sobre la tierra, mezcla de pinceladas finas, cinceles de diamante y plata, hecha con los materiales mas preciosos desparramados a lo ancho y largo del universo, tallada, pintada y pulida por las manos mas hábiles que se perdieron en el destierro. Ella era casi perfecta, lo mas cercano a la perfección que se puede llegar. Sólo tenía un defecto... Ella era, en parte, humana.
Ella era hermosa, inteligente, dulce, tierna. Ella tenía todas las cualidades que se pueden desear. Y también tenía pizcas de cosas negativas, esenciales para crear una armonía ideal en el acercamiento a la perfección... porque claro está, que si Ella fuera constantemente calma, bondadosa, irradiante de belleza, con todas las certezas y cada una de las respuestas... simplemente, sería agobiante.
Ella se paseaba rauda entre el resto de las mujeres. Éstas, a su paso, parecían desaparecer. Ella no lo notaba. Tampoco le hubiera gustado notarlo. Pero a su lado, las mujeres eran ínfimas.
Cabe destacar que había todo tipo de mujeres, mujeres que, lejos de Ella, nadie podía negar su amplia belleza, o simpatía, o inteligencia, o bondad, o ternura. Pero junto a Ella, no existían, porque Ella era la mezcla perfecta de todas las mujeres, y a la vez, de ninguna. Ella era casi perfecta. Podría haber sido perfecta tranquilamente, pero de haberlo sido, hubiera dejado de ser perfecta. Ella tenía esa "casi perfección", que la hacía perfecta.
Ella... todavía no existió.

17.9.04

Los Estúpidos

En el amor hay todo tipo de géneros, ramas y clasificaciones. Hoy quiero hablar de un tipo de Hombres, clasificados según sus elecciones. Están los hombres inteligentes, los sensatos, los necios, los ciegos, los ilusionistas, los ilusionados, los optimistas, los pesimistas, los detallistas, los desprejuiciados, los bohemios, los insulsos, los pretenciosos, los indecisos. Y están los Estúpidos.
Los Estúpidos son aquellos hombres que buscan la perfección en sus amores, en sus mujeres. Que luchan para encontrarla, y lo que es peor, la encuentran. Encuentran la mujer mas linda, la que supera toda expectativa, la que los deslumbra cada vez que la miran, la que cada vez que la ven piensan estar soñando. Los Estúpidos buscan mujeres sin defectos, a su entender. Una vez que la encuentran, examinan en ella hasta el mas mínimo detalle, buscando esa imperfección... los pies chuecos, orejas grandes, un ojo mas grande que otro, nariz torcida, várices, uñas encarnadas, cayos, renguera, alguna verruga escondida, algún lunar con pelo, dedos desparejos, exceso de peso, costillas demasiado marcadas, huesos salidos, rodillas anchas, etc, etc, etc... y son tan estúpidos... que no lo encuentran. Pobres. Entonces, los Estúpidos se enamoran de mujeres "perfectas". Ilusos. De esta forma, cuando llega el desamor, llega lo peor... no sólo tienen que lidiar con ello, sino que... se complican la existencia. Las mujeres "perfectas" son, rotundamente, muy difíciles de reemplazar e imposibles de olvidar. Los Estúpidos no tienen excusas. No pueden decir las clásicas "la verdad que no aguantaba mas ver ese meñique tan largo", o "ya no soportaba esa verruga tan horrible en la planta del pie", o "por fin voy a poder dormir, su mal aliento me despertaba en mitad de la noche". Los Estúpidos encuentran en sus mujeres todo tal cual les gusta: las piernas, la cintura, la cola, el andar, la espalda, la piel, los labios, los ojos... sus mujeres tienen todo lo que desean... y si les falta algo... se olvidan de que alguna vez lo desearon. Así los Estúpidos están destinados a decir, día tras día, estas cosas no pasan nunca mas. Ahora bien, están los Estúpidos Pesimistas, que son tan estúpidos, que no sólo se lamentan por lo que perdieron, sino que también se echan a menos... "y claro, mira lo que soy... era obvio que se iba a dar cuenta". Están los Optimistas, que no se lamentan, sino que se jactan de lo grandiosos que fueron, al lograr su conquista... "yo soy un capo... ¿vos viste el minón que me levanté? de esas a vos ni te pasan por al lado".
Y también están los otros... los que tienen la mezcla de los anteriores... los Estúpidos Idiotas. Estos entran en un círculo vicioso... "soy un capo, mirá el minón que me levanté... pero, pensándolo... algo así no me pasa mas... que boludo que soy... si soy un asco... no me miran ni para sacarme la foto carné... bueno, pero... si ya lo conseguí una vez... no veo por que no de nuevo... se ve que tengo algo irresistible... soy un capo... ¿má que capo? si soy una piltrafa..." y así, eternamente, entablando una discusión interminable consigo mismos.
En definitiva, hay distintas clases de Estúpidos, algunos mas estúpidos que otros... pero no dejan de ser Estúpidos.
En fin... que Estúpido que soy.
Cabe aclarar, las clasificaciones generales son muy extensas, se dividen en muy diversos aspectos, y en este capítulo se destaca la estupidez en las elecciones físicas... del resto... después hablamos.

15.9.04

Amores Imposibles

“Un día supo por una bruja que el Angel Gris prepara estos sucesos para que algunos privilegiados vivan la rara experiencia del amor imposible"



El diario de mi vida consta de innumerables capítulos de amores imposibles.
Tal vez sean, unos mas que otros, de esos amores descartables, que luego de sufrirlo un tiempo por imposible, es fácilmente suplantable por otro amor imposible. Y así pasan a formar parte de ese Diario, biografía de recuerdos, historieta de sueños, boceto de algo invisible.
Pero hubo una vez…
Hubo una vez hace mucho/poco tiempo (queda al gusto del lector seleccionar la opción que mas le agrade, para mí las dos valen), una historia distinta…
Increíblemente, el boceto empezó al revés de lo común… se le antojó aparecerse ante mis ojos como algo muy visible, moldeable, palpable… pero rápida/lentamente (otra vez la opción) se fue desdibujando, los trazos firmes comenzaron a borrarse, a desvanecerse, y en su lugar aparecieron gotas sangrantes de tinta, tachones resquebrajando las hojas, lágrimas humedeciendo el papel. Y así, poco a poco (¿o de golpe?) se fue convirtiendo en un nuevo capítulo, el más completo, lleno de páginas con garabateados sueños, gráficos extravagantes, pinceladas errantes, palabras punzantes. Pasó a ser el capítulo mas elaborado, mas trabajado, más soñado… y muy posiblemente… el más imposible…


Aparentemente, aunque recién inicio mi camino en la lectura de los literatos correspondientes… yo debería vivir en el barrio de Flores.
A los Hombres Sensibles de Flores que lean estas letras, les pido sus comentarios e interpretaciones, ávidos conocedores del tema. Y pedirles, humildemente, con un libro bajo el brazo y una pelota sobre el pie, la aceptación de mi ingreso al club.


11.9.04

La gente no cambia...

No puedo mirarte,
me duele mirarte,
si no puedo mirarte sin querer besarte,
no puedo mirarte sin ver tu hermosura,
no puedo mirarte sin pensar en cuanto te quiero,
no puedo mirarte sin verte tan lejos,
y como me duele verte tan cerca, y sentirte tan lejos...

¿Como fui tan idiota en creer que el amor todo lo puede?
si "la gente no cambia",
la gente no cambia....
cambia el mundo, cambia mi forma de pensar,
el viejo asesino, hoy siembra flores en el campo,
y el dulce mendigo, hoy controla cientos de sufrientes empleados,
detras de su gran mostrador, con el letrero de "Presidente"...
Ese pequeño cachorro mañana serà el temible lobo,
y desgarrarà sus presas, con hambre sangrienta.
quien antes construia grandes castillos,
hoy se encierra en el suyo, y bombardea el del vecino.
hoy la pequeña niña que juntaba flores,
tala la selva con su furiosa sierra.
ayer èl se preocupaba por salvar el mundo,
hoy sòlo se preocupa por salvar su empresa.
ayer ellos caminaban juntos de la mano,
hoy sus manos sòlo los une en la firma del divorcio,
y frente a sus abogados.
èl antes cruzaba mares a nado,
hoy ya ni escribe, y no es q se ha ahogado.
ayer yo soñaba despierto,
y como me gustaba mi sueño,
hoy sòlo pienso q ayer fue un mal sueño,
que en un rato despierto,
y vuelvo a soñar de nuevo.
Antes ella decia "te amo",
luego un "te quiero mucho mucho, e intento amarte",
mas tarde un simple "te quiero",
despues un vano "yo tb",
y ahora sòlo "me sigue pasando lo mismo"...
cambia la corteza de los tristes algarrobos,
cambian las flores en la primavera,
cambia la ideologia de medio planeta,
cambia su rostro, cambian sus gestos,
cambia su abrazo, y su calido aliento,
cambian sus ojos, cambian sus labios,
cambia mi anhelo, cambian mis recuerdos,
cambian las metas, cambian los deseos...
pero la "gente no cambia"... la gente no cambia...

Serà verdad...
no cambia mi forma de amarte,
y no cambia el todo el dia pensarte,
no cambia el dolor de no poder abrazarte,
no cambia este dolor de no poder olvidarte....
en fin...
"la gente no cambia"...